Auditamos tu app, tu e-commerce o tu API con las mismas técnicas que usaría un atacante real —siempre de forma autorizada y controlada— y te dejamos un informe claro con qué arreglar y en qué orden.
No te entregamos un PDF lleno de tecnicismos que nadie lee. Buscamos las fallas que de verdad ponen en riesgo tu negocio, te las mostramos y te ayudamos a cerrarlas.
Mapeamos toda la superficie expuesta de tu sistema: dominios, servicios, APIs y puntos de entrada que un atacante vería.
Revisamos el OWASP Top 10 y la lógica de negocio: control de acceso, autenticación, inyecciones y bypass de pagos.
Confirmamos cada falla con una prueba mínima, sin extraer datos reales ni afectar el funcionamiento de tu sistema.
Te entregamos un informe priorizado por severidad y, si querés, arreglamos las fallas y hacemos un re-test.
Una vulnerabilidad hoy es mucho más barata de arreglar que una filtración mañana. Trabajamos con equipos que no tienen un área de seguridad propia.
Antes de salir a producción o de una ronda, validá que tu producto no tenga fallas críticas que asusten a inversores o clientes.
Si cobrás online, revisamos que nadie pueda evadir el pago, manipular precios o acceder a datos de otros clientes.
Salud, finanzas o cualquier plataforma con información privada: verificamos que un usuario no pueda ver los datos de otro.
Chatbots, agentes y automatizaciones también se pueden atacar. Revisamos fugas de datos, prompt injection y accesos indebidos.
Definimos qué sistemas entran, qué no, y firmamos una autorización de pruebas. Nada se toca sin permiso por escrito.
Ejecutamos el pentest: reconocimiento, búsqueda de vulnerabilidades y validación controlada de cada hallazgo.
Te entregamos el informe ejecutivo y técnico, y lo repasamos juntos para que quede claro qué priorizar.
Opcional: arreglamos las fallas críticas, y volvemos a testear para confirmar que quedaron cerradas.
Es un análisis controlado y autorizado de tu sistema, en el que reproducimos las técnicas que usaría un atacante real para encontrar vulnerabilidades antes que ellos. El resultado es un informe con cada falla, su impacto y cómo solucionarla.
Sí, es totalmente legal: trabajamos siempre con una autorización de pruebas firmada que define el alcance exacto. Nunca extraemos datos reales de tus usuarios ni dejamos el sistema en peor estado del que estaba.
Para pymes, startups y proyectos con una app web, un e-commerce, una API o un sistema que maneje datos de clientes o pagos. Si manejás información sensible o cobros online, una auditoría te ahorra un problema mucho más caro.
Un informe ejecutivo para la toma de decisiones y un informe técnico con cada hallazgo ordenado por severidad, evidencia y una guía concreta de remediación priorizada. Opcionalmente, arreglamos las fallas y hacemos un re-test.
Agendá un diagnóstico gratuito. Revisamos tu caso y te decimos si una auditoría de seguridad tiene sentido para tu negocio.